El presente do subjuntivo
Además del indicativo y del imperativo, el portugués tiene un tercer modo: el subjuntivo — así se llama en Brasil; conjuntivo es la etiqueta portuguesa. Donde el indicativo cuenta hechos, el subjuntivo vive en lo deseado, lo dudoso, lo pedido, lo todavía-no-real: Espero que você fale comigo = espero que hables conmigo. Y aquí tienes una ventaja enorme sobre cualquier otro estudiante del planeta: el español tiene el mismo modo, con casi los mismos disparadores y casi el mismo mecanismo. Lo que aprendes hoy no es un concepto nuevo, son formas nuevas para un concepto que ya usas a diario. Esta lección construye las formas; la 27 conecta los disparadores.
Cómo se construye: el truco de la forma de eu
Toma la forma de eu del presente de indicativo, quítale la o final y pega las terminaciones del subjuntivo. falar → falo → fal- → fale. comer → como → com- → coma. partir → parto → part- → parta. Lo bueno del truco es que cualquier irregularidad que tenga la forma de eu se propaga sola por todo el paradigma, sin que tengas que aprenderla dos veces: fazer → faço → faça; dizer → digo → diga; ter → tenho → tenha; poder → posso → possa; trazer → trago → traga; vir → venho → venha; pôr → ponho → ponha; sair → saio → saia. Es exactamente lo que tú haces en español con tengo → tenga, digo → diga, hago → haga. Una advertencia que vale por diez ejercicios: la raíz sale de la forma de eu, nunca del infinitivo. poder no da poda, da possa.
Las terminaciones: la vocal, al revés
Los verbos en -ar toman terminaciones con la vocal e: fale, falemos, falem. Los verbos en -er y en -ir toman terminaciones con la vocal a: coma, comamos, comam; parta, partamos, partam. Es la misma inversión del español, calcada (hablo → hable, como → coma), así que ya la tienes puesta. Fíjate ahora en el tamaño del paradigma brasileño, porque es más corto de lo que esperas: como aquí no hay tu ni vós, solo necesitas tres formas. Una sirve para eu, para você, para ele, para ela y también para a gente — todas dicen fale. Otra es la de nós: falemos. Y otra la de vocês, eles, elas: falem. Las gramáticas portuguesas te darán además fales y faleis; en Brasil no las vas a decir nunca. El resultado es que el indicativo y el subjuntivo quedan como imágenes en un espejo: ele fala frente a que ele fale, ele come frente a que ele coma, ele parte frente a que ele parta.
Los seis rebeldes
Seis verbos de uso constante no salen de la forma de eu y hay que aprenderlos de memoria. ser → seja, sejamos, sejam. estar → esteja, estejamos, estejam. ir → vá, vamos, vão — ojo con vamos, que coincide con el indicativo; el contexto los separa sin problema. dar → dê, demos, deem: el circunflejo de dê la distingue de la preposición de, y el plural se escribe deem en Brasil desde la reforma ortográfica de 1990, aunque en libros portugueses antiguos verás dêem. saber → saiba, saibamos, saibam. querer → queira, queiramos, queiram. La lista se te va a hacer familiar enseguida, porque es casi la tuya: sea/seja, vaya/vá, dé/dê, sepa/saiba, quiera/queira. El que te va a traicionar es estar: donde el español dice esté, el portugués mete una sílaba entera de más y dice esteja. Y a vá ya la conoces de la lección 23 — es el imperativo cortés de ir, porque el imperativo cuidado se sirve justamente del subjuntivo.
haver, poder, fazer: regulares, pero conviene mirarlos de frente
Estos tres obedecen el truco de la forma de eu, pero aparecen tanto en contextos de subjuntivo que machacarlos sale rentable. poder → posso → possa, possamos, possam: Espero que você possa vir. fazer → faço → faça, façamos, façam: Quero que você faça o jantar. La cedilla de faça no es adorno: sin ella, faca es un sustantivo y significa cuchillo. haver es el raro del trío, porque no se construye desde hei sino desde una raíz vieja, y da haja, hajamos, hajam. Casi siempre lo vas a usar en impersonal, como equivalente del tem brasileño de 'hay': Espero que haja lugar pra todo mundo = espero que haya sitio para todos. Y existe la exclamación fija haja paciência, que viene a ser un '¡paciencia!' dicho con los ojos en blanco. Otro impersonal frecuentísimo, ya en el terreno de la lección 27: tomara que, el 'ojalá' de Brasil.
Retoques de escritura para no traicionar el sonido
Cuando la forma de eu acaba en -co, -go, -ço o -ce, la escritura se ajusta al cambiar de vocal — exactamente igual que en español, así que este apartado es medio regalo. ficar → fico → fique, con el grupo qu para mantener el sonido duro (tú haces lo mismo con buscar → busque). chegar → chego → chegue, con gu. pagar → pago → pague. começar → começo → comece: delante de e la c ya suena blanda y la cedilla sobra. almoçar → almoce. conhecer → conheço → conheça: aquí sí hace falta la cedilla, porque delante de a la c volvería a sonar dura. dirigir → dirijo → dirija, con jota. El único aviso serio para un hispanohablante: el español resuelve varios de estos casos con z o con zc — comience, conozca —, y el portugués no lo hace jamás. Escribe comece y conheça, y no dejes que la mano se te vaya.
Registro brasileño: las mismas formas, disparadores más sueltos
Empecemos por el nombre: en Brasil el modo se llama subjuntivo, igual que en español, y conjuntivo es la etiqueta que usan las gramáticas de Portugal. Las formas son idénticas a los dos lados del océano: fale, coma, seja, vá se escriben y se pronuncian igual. Lo que cambia es la disposición a usarlas. El brasileño hablando se escapa al indicativo en cuanto la frase se lo permite: acho que ele venha es de manual, y lo que se oye en la calle, en el trabajo y en la televisión es acho que ele vem. Detrás de talvez también se cuela a veces el indicativo en tono informal — se oye talvez ele vem amanhã —, pero eso está claramente fuera de norma: escribe y di talvez ele venha. ¿Dónde el subjuntivo brasileño está firme y no se mueve nadie? Detrás de quero que, espero que, é preciso que, duvido que, tomara que y de las conjunciones que verás en la lección 27. Ahí no hay registro que valga: el modo es obligatorio.
