O caminho continua — síntese e despedida
Chegamos ao fim do curso, mas não da língua. A lo largo de cincuenta lecciones has levantado una arquitectura completa del portugués brasileño: género y artículos, presente, pretérito perfeito e imperfeito, futuro y condicional, mais-que-perfeito, los tres tiempos del subjuntivo (presente, imperfeito, futuro), el infinitivo pessoal, la colocación brasileña de los pronombres, los verbos pronominais, la voz pasiva, el discurso indireto, los conectores, los diminutivos, las expresiones idiomáticas, los falsos amigos con el español, las variedades regionales del país y la gíria. Esta última lección no trae ningún sistema nuevo: es una SÍNTESIS. Diez patrones marcan a quien de verdad se maneja. (1) futuro do subjuntivo tras se, quando, enquanto, assim que: quando você chegar, me liga. (2) presente do subjuntivo tras mesmo que, para que, talvez, tomara que: mesmo que chova, a gente vai. (3) imperfeito do subjuntivo en lo contrafactual: se eu fosse rico, viajava o mundo. (4) infinitivo pessoal cuando el sujeto cambia: antes de sairmos, vamos comer. (5) mais-que-perfeito composto para el pasado del pasado: quando cheguei, ele já tinha saído. (6) próclise como norma brasileña, incluso al principio de la frase: Me chamo Sofia. (7) ênclise viva solo en la escritura cuidada: chamo-me Sofia. (8) verbos pronominais idiomáticos: se dar bem com, se fazer de, ir embora. (9) voz pasiva con ser frente al se pasivo: a casa foi vendida y vende-se casa. (10) discurso indireto con desplazamiento de tiempos. Quien habla bien no piensa en ellos uno a uno: le salen cuando el sentido los pide. Y eso es exactamente lo que has construido. Parabéns — você terminou cinquenta lições de português brasileiro.
Os tempos do subjuntivo — quando o real cede ao possível
El subjuntivo es el sistema que más separa a un estudiante avanzado de uno intermedio. (Nota de vocabulario: en Brasil el modo se llama subjuntivo; conjuntivo es el nombre que usan en Portugal, y lo verás en gramáticas editadas allí.) Tres tiempos, cada uno con sus disparadores. PRESENTE DO SUBJUNTIVO tras mesmo que y embora (aunque), para que (para que), talvez (quizá), antes que, a menos que, caso, tomara que (ojalá), y tras verbos de deseo, duda, emoción y mandato: Mesmo que chova, a gente vai ao show. Talvez ele venha amanhã. Tomara que dê certo! En Brasil mesmo que se oye mucho más que embora, que suena algo más escrito. IMPERFEITO DO SUBJUNTIVO para lo contrafactual con se, y para el desplazamiento tras un verbo introductor en pasado: Se eu fosse mais novo, viajaria o mundo. Ela pediu que eu esperasse. Aquí hay un detalle brasileño de oro: en la conversación, la principal casi nunca va en condicional, sino en imperfeito do indicativo — Se eu fosse mais novo, viajava o mundo es lo que dice la gente, y es buen portugués. FUTURO DO SUBJUNTIVO — el tiempo que el español perdió y que el portugués usa a diario — tras se, quando, enquanto, assim que, logo que, sempre que, depois que, como y conforme cuando la referencia es futura e incierta: Quando você chegar, me liga. Se você puder, traz pão. Enquanto tiver língua, tem caminho. Se forma quitando el -am de la tercera persona del plural del pretérito perfeito: fizeram da fizer, puderam da puder, quiseram da quiser, vieram da vier, tiveram da tiver. Y como en Brasil el tú de todos los días es você, las formas que necesitas son las de tercera persona: quando você chegar, se você quiser — nunca chegares ni quiseres, que pertenecen al paradigma de tu que aquí no se conjuga. Un hablante desenvuelto mezcla los tres sin darse cuenta: Se você tivesse vindo quando eu chamei, agora estaria descansado.
Infinitivo pessoal e mais-que-perfeito — a precisão do tempo
El infinitivo pessoal no existe en español, y es una de las herramientas más elegantes que te llevas. Es un infinitivo con desinencias de persona, de modo que puedes darle sujeto propio a un verbo no conjugado. El cuadro brasileño es corto: para eu, você, ele y a gente, el infinitivo tal cual (falar); para nós, -mos (falarmos); para vocês y eles, -em (falarem). No hay fila de -des: esa pertenece al vós, que en Brasil no se usa. Se emplea sobre todo tras preposición, cuando el sujeto de la subordinada no es el de la principal: Antes de sairmos, vamos tirar uma foto. Para vocês entenderem, eu explico devagar. Depois de eles chegarem, a gente janta. También en construcciones del tipo é difícil o é bom + infinitivo: É difícil a gente trabalhar sem dormir. El MAIS-QUE-PERFEITO COMPOSTO marca el pasado anterior a otro pasado, y en Brasil el auxiliar es ter: Quando cheguei, ele já tinha saído. Ela me falou que tinha lido o livro. La variante con haver (havia saído) existe y es correcta, pero suena a acta notarial: resérvala para la prensa y los informes. Y recuerda la forma simple literaria que viste en la lección 41 — falara, comera, partira, fora —: no la vas a decir, pero la vas a leer en Machado de Assis y en Guimarães Rosa, y ahora la reconoces sin frenar.
Próclise, ênclise, mesóclise — a coreografia dos pronomes
Aquí Brasil hizo su elección hace mucho, y te simplificó la vida. La PRÓCLISE — pronombre delante del verbo, sin guion — es la norma, y empezar la frase con el pronombre es completamente normal: Me chamo Sofia. Te ligo depois. Se lembra de mim? La gramática escolar prefiere que no abras la frase con un pronombre átono, y un portugués diría chamo-me, pero el habla brasileña, la música brasileña y casi toda la prosa brasileña moderna lo ponen delante y siguen adelante. La ÊNCLISE — pronombre detrás, con guion — sigue viva en la escritura cuidada, y por eso hay que reconocerla al leer: Chamo-me Sofia, Sentou-se na areia, Trata-se de um erro. La MESÓCLISE — pronombre dentro del verbo, en futuro y condicional: dir-te-ei, far-lhe-ia — es pieza de museo en Brasil; aquí se dice eu vou te dizer. Además, todos los disparadores clásicos empujan el pronombre hacia delante también en el registro formal, así que rara vez tienes que decidir: la negación (Não me lembro), las conjunciones (Disse que se sentia mal), los relativos (a pessoa que se queixou), los interrogativos (Quem te disse?), los indefinidos (Ninguém me avisou) y adverbios como já, sempre y talvez (Já me arrumei). Con dos verbos juntos, el pronombre se mete entre ellos: Vou te ligar, Estou me sentindo melhor, Tinha me visto na feira. Y una observación honesta sobre te: Brasil no conjuga tu, pero heredó su pronombre átono, así que Te ligo depois convive tranquilamente con você en todo el país. Es normal, es brasileño, y no te obliga a aprender ningún paradigma nuevo.
Verbos pronominais e voz passiva — texturas do significado
Muchos verbos cambian de sentido al llevar pronombre, y el pronombre va delante: se dar bem com alguém = llevarse bien (A gente se dá superbem); se fazer de + adjetivo = hacerse el (Para de se fazer de desentendido); ir embora = irse (Vou embora, já tá tarde); se lembrar de, se esquecer de, se arrepender de, se referir a, se apaixonar por; se tornar = convertirse en, que en el habla se dice virar (Virou professor) o ficar para los estados (Ficou famoso). Con estos verbos, guarda siempre la preposición junto al verbo: lembrar de, esquecer de, arrepender-se de, apaixonar-se por. La VOZ PASIVA viene en dos sabores. Con ser + participio, cuando el agente importa o se nombra: A casa foi construída pelo meu avô. O livro foi traduzido em 1998. Con se pasivo, para lo impersonal, y el verbo concuerda con el sujeto paciente: Vende-se casa, Alugam-se salas, Falam-se três línguas aqui. Dos notas de la calle. Primera: en los carteles brasileños verás constantemente Aluga-se apartamentos sin concordancia; la gramática pide Alugam-se, pero la lengua real ya va por otro lado. Segunda, y muy útil: el brasileño esquiva la pasiva con una tercera persona del plural sin sujeto — Roubaram meu celular = me robaron el móvil, Construíram um prédio ali = han construido un edificio ahí. Suena mil veces más natural que la pasiva con ser en conversación.
Discurso indireto e o caminho em frente
Para contar lo que alguien dijo, los tiempos bajan un escalón cuando el verbo introductor va en pasado: presente a imperfeito, pretérito perfeito a mais-que-perfeito, futuro a condicional, imperativo a imperfeito do subjuntivo. Ela falou que estava cansada. Me contou que tinha viajado. Pediu que eu esperasse — o, en versión hablada y brasileñísima, Pediu pra eu esperar. Los anclajes se mueven con los tiempos: hoje pasa a naquele dia, amanhã a no dia seguinte, aqui a lá. Y ahora, el cierre. Tienes la arquitectura entera. Lo que falta — amplitud de léxico, soltura, oído a velocidad real — solo llega con exposición repetida, así que aquí van pasos concretos. LEE: empieza por Machado de Assis (Dom Casmurro), sigue con Clarice Lispector, Jorge Amado, Carolina Maria de Jesus y Conceição Evaristo. MIRA: el Jornal Nacional a diario, y cine brasileño — Central do Brasil, Cidade de Deus, Bacurau, Ainda Estou Aqui. ESCUCHA: pon un podcast brasileño en los trayectos (Café da Manhã, Xadrez Verbal, Mamilos) y deja que la música haga el resto — Chico Buarque, Caetano Veloso, Marisa Monte, Djavan, Emicida. HABLA: busca un parceiro de língua y ponte una conversación semanal en la agenda. VIAJA: dos semanas en Río, dos en São Paulo, y si puedes, Salvador, Recife, Belém o Porto Alegre — vas a oír cómo cambia todo de un estado a otro, y ya tienes el oído para notarlo. Si un día te cruzas con un portugués, lo vas a entender con un poco de esfuerzo; pero lo que tú hablas, y lo que has trabajado durante cincuenta lecciones, es portugués de Brasil, y eso es una lengua entera, con doscientos millones de personas al otro lado. Não para agora. Las lenguas se oxidan sin contacto, y has construido demasiado para dejarlo enfriar. Até já — a língua continua. O caminho continua. Boa viagem.
